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2 jun 2016

Nuevo estudio reaviva la polémica sobre teléfonos celulares y cáncer

Una importante investigación con ratas determinó que la radiación que emiten los teléfonos
aumenta el riesgo de desarrollo dos raros tumores de cerebro y corazón.
POLÉMICA. En 2011, la Iarc clasificó a la radiación que emiten los celulares como posible cancerígeno. (AP)

 2011 la Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer que depende de la OMS (Iarc) determinó que la radiación emitida por los teléfonos celulares es un posible cancerígeno para los seres humanos.
La decisión fue polémica debido a que estos aparatos son una extensión vital de miles de millones de personas en el mundo.
Un nuevo estudio en animales suma más pruebas a que la radiación no ionizante de los celulares puede generar unos raros tumores de cerebro y de corazón.
Si bien se utilizaron ratas, la investigación imita casi a la perfección la exposición a las que se someten las personas que usan con frecuencia estos aparatos. Además, se utilizaron muchos animales que se siguieron por dos años, algo que no se había hecho antes.
El trabajo fue realizado por investigadores del Programa Nacional de Toxicología (NTP, por sus siglas en inglés) de EE.UU., un grupo que integra varias agencias del Instituto Nacional de Salud.
"Este es, por mucho, el bioensayo con teléfonos celulares más cuidadosamente hecho. Es un estudio clásico que se realiza para tratar de comprender los cánceres en seres humanos", dijo Christopher Portier, director jubilado de la NTP que ayudó a iniciar el estudio.
POLÉMICA. En 2011, la Iarc clasificó a la radiación que emiten los celulares como posible cancerígeno. (AP)
Relación directa
Los científicos detectaron que mientras más alta era la exposición a este tipo de radiación de radiofrecuencia, una mayor cantidad de ratas desarrollaban cáncer de cerebro en la células gliares (glioma) y en el corazón (schwannoma).
En estudios epidemiológicos previos en seres humanos, ambos tipos de tumores también estuvieron asociados al uso de celular.
Portier dijo a la revista Scientific American que esto no es solo un hallazgo asociado, sino que la relación entre la exposición a la radiación y el cáncer es clara. "Yo lo llamaría un estudio causal, absolutamente. Lo controlaron todo en el estudio. Es cáncer debido a la exposición”, aseguró.
Los resultados fueron publicado en el sitio bioRXiv, luego de que se filtraran en sitios especializados de tecnología.
Los expertos aseguran que se trata de los primeros datos de esta investigación que seguirá reavivando la polémica sobre los riesgos sanitarios de usar el teléfono celular.

26 abr 2016


Juicios por accidentes laborales crecieron 552% en 10 años

En 2015, hubo casi 12.300 demandas en Córdoba. En 2005, no superaban las 1.900. Pese a la reforma de 2012, la litigiosidad no cede. Construcción e industria, los sectores con más pleitos.


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En 10 años, los juicios iniciados en Córdoba por accidentes de trabajo pasaron de 1.887 a 12.294, lo que implica un crecimiento de 552 por ciento. Las cifras son de la Unión de Aseguradoras de Riesgos de Trabajo (Uart). “En materia de prevención se avanzó, y hubo mucho esfuerzo de los empleadores, de los gremios y de las ART (aseguradoras de riesgos de trabajo). Eso muestra una baja en los indicadores de siniestralidad que no se correlaciona con la litigiosidad”, indicó la presidenta de la Uart, Mara Bettiol.
Gráfico Más litigiosidadb
La postura se difunde en medio de la polémica por la presión de legisladores de la oposición para reponer la doble indemnización y declarar la emergencia laboral, mientras que el Gobierno nacional trabaja en un proyecto para reducir el costo laboral a empresas y a empleados.
Después del alza registrada en 2009 y en 2010, las demandas habían cedido, en especial tras la reforma que el sistema tuvo en 2012. Un año después de esos cambios, hubo 7.864 juicios en Córdoba. Pero entre 2013 y 2015 crecieron 56 por ciento, y se estima que este año habrá 12.233 planteos judiciales.
Esa cifra mantiene a Córdoba entre los distritos con mayor litigiosidad en el país, si se toma como referencia la cantidad de juicios iniciados según el número de trabajadores cubiertos.
Este año, se calculan 214 demandas por cada 10 mil empleados asegurados en Córdoba, de­trás de Santa Fe (279) y de Mendoza (246), y delante de la ciudad de Buenos Aires (167) y la provincia de Buenos Aires (96).
El pasado año, hubo 106.021 demandas en todo el país (20 por ciento más que en 2014) y las proyecciones “no son buenas”, agregó la Uart, que calcula 122.628 juicios. En febrero, tras la feria judicial, hubo 9.747 expedientes iniciados, mientras que en marzo se tocó un nuevo pico mensual, con 11.705 casos.
Para la Uart, “la consecuencia directa de esta creciente conflictividad judicial es un aumento considerable de gastos operativos y de cobertura, que se trasladan al costo laboral, con su correspondiente impacto en la economía”.
La industria y la construcción son los sectores que generan la mayor cantidad de pleitos. Le siguen comercio y agro.
Paradoja
La entidad que agrupa a las aseguradoras considera que hay una “situación paradojal”, ya que “mientras la amenaza judicial crece”, los accidentes “disminuyen sistemáticamente” y “se cubren cada vez más enfermedades y se pagan montos indemnizatorios más altos y en constante actualización”.
“El sistema ha sido receptivo con los aspectos que en su momento fueron cuestionados por la Justicia. Tras la reforma de octubre de 2012, se dio respuesta a la demanda civil, el aumento prestacional y las cifras cubiertas”, explicó Bettiol.
Las demandas contra los empleadores casi han desaparecido en materia de siniestralidad, pero “mutaron y fueron contra las ART”, agregó.
Bettiol consideró que la litigiosidad se mantiene alta “por las diferentes interpretaciones de aplicación del índice por el cual se actualizan las sumas y los pisos prestacionales”.
Otra causa es por los criterios para establecer los porcentajes de incapacidad, ya que los peritos –aseguró Bettiol– se apartan del baremo. En otras palabras, interpreta que la Justicia no está validando la reforma legal que el sistema experimentó hace más de tres años.
Con ese diagnóstico, la Uart renovó su pedido a empleadores, a trabajadores, a sindicalistas, a prestadores, a profesionales y a técnicos de promover y realizar un uso responsable del sistema. Agrega que “una contribución importante” sería disponer, a nivel provincial, “de una regulación del quehacer pericial” que no ate esa tarea al resultado o al monto del litigio.

2 ene 2016



Una mancha en las Sierras
Desde las alturas de Los Gigantes, un sistema montañoso de las Sierras Grandes que es clave para la generación de agua para Córdoba, se aprecian las ruinas contaminadas de la mina de uranio que dejó de estar activa hace 25 años.
Las instalaciones están como eran antes, a excepción de la zona de los dormitorios, ya demolida. Tampoco están los gigantescos tachos donde se depositaba el ácido sulfúrico necesario para el proceso de concentración del uranio.
A la distancia, lo que más llama la atención son los diques con un líquido oscuro y anaranjado.  Es que allí todavía están todos los residuos que se generaron durante la explotación de la mina entre 1982 a 1990. Estériles, diques de cola, marginales, lodos.
Millones de toneladas de desechos que concentran materiales radiactivos y metales pesados, los cuales representan un riesgo potencial para la biodiversidad y para una de las fuentes de agua de la provincia, el dique San Roque.
Recorrido por la zona de la mina
La Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) debería haber remediado la planta para evitar que siga contaminando. En 1998 pidió un crédito al Banco Mundial, que finalmente fue aprobado en 2008. Pero el proyecto nunca se concretó.
Ahora está en marcha un estudio para determinar la factibilidad de trasladar allí otros desechos con radiación baja: las 58 mil toneladas de residuos de la planta de Dioxitek de Alta Córdoba, donde se fabrica el dióxido de uranio que utilizan las centrales nucleares.
La Voz intentó consultar en varias ocasiones a la CNEA para contemplar su visión en este informe y para visitar el predio. Lo mismo se intentó, sin éxito, con la empresa que tuvo la explotación del yacimiento, Sánchez Granel Ingeniería SA. 
El campo donde funcionaba la mina pertenece a la orden de los franciscanos, quien se lo alquila a la CNEA. En la actualidad, sólo quedan dos empleados de esa entidad, como custodios del terreno, al que está prohibido el acceso. 
La explotación fue concesionada a una empresa que no tenía ningún antecedente en la actividad minera. En total, se extrajeron 200 toneladas de uranio en ocho años.
En el paradisíaco camino que sube por el Valle de Los Lisos surgen vestigios de los trabajos de cateo y prospección minera. Cada tanto se observan los “testigos” (bloques de roca) en la búsqueda de la veta del mineral. “La gente que viene a hacer trekking nos pregunta si hay riesgo de contaminación o de radiación”, asegura José Luis Amuchástegui, dueño del campo Valle de Los Lisos, que limita con el predio de la mina.
Raúl Montenegro, de la Fundación para el Ambiente (Funam) y quien sigue el tema de cerca, asegura que el riesgo sigue latente. “Es un lugar donde se han acumulado artificialmente toneladas de residuos de que tienen concentraciones de elementos radiactivos, metales pesados y metaloides”, señala.

A criterio del biólogo, hay riesgo de que se genere un colapso en la zona por una lluvia torrencial o como consecuencia de un terremoto, como la catástrofe ocurrida el 5 de noviembre pasado con dos diques con desechos mineros que colapsaron en el estado de Mina Gerais, Brasil, probablemente a causa de un sismo.
“Desde 1990 hasta ahora está contaminando. El gobierno provincial también es cómplice porque nunca le exigió a la CNEA que realice los trabajos de remediación”, remarcó Montenegro.
A las millones de toneladas de materiales nucleares que ya hay en la mina, la CNEA quiere trasladar los desechos que hay en la fábrica de dióxido de uranio Dioxitek.
El dato surge del último documento presentado por la CNEA antes el Banco Mundial en el marco del crédito otorgado para la remediación. Según el detalle del proyecto, se adjudicó una licitación para que se realicen “servicios de consultoría para la ingeniería de detalle de los proyectos de restitución minera de los sitios Los Gigantes y Córdoba”.
Una de las tareas es elaborar el proyecto “para la carga y transporte, del material acopiado en el sitio denominado ‘El Chichón’ ubicado en Alta Córdoba hasta el sitio Los Gigantes”.
Según el detalle, el proyecto deberá contemplar una maximización de las medidas de seguridad de modo de evitar la dispersión de material al aire o suelo durante la carga, transporte y descarga.
En el conocido “chichón” del predio de "la Atómica" de Alta Córdoba hay 58 mil toneladas de residuos con radiación baja (Archivo/2009).
En su momento se realizó un cálculo de la magnitud de estas tareas. Se deberían realizarse 27 viajes diarios durante unos siete meses, con camiones de 15 toneladas de capacidad. El problema es que en varias localidades por las que deberían pasar los vehículos está prohibido el ingreso de residuos nucleares.
Desde hace unas semanas, un grupo de vecinos autoconvocados está pidiendo más transparencia y la remediación definitiva del lugar. En una carta enviada al presidente Mauricio Macri y al gobernador Juan Schiaretti, reclaman que se realice la remediación del sitio “previa a la presentación del Estudio de Impacto Ambiental y la realización de la correspondiente Audiencia Pública”.




Temores y críticas de los integrantes del Foro Social, en una de las últimas reuniones en Tanti.
La idea es realizar un tratamiento químico de los líquidos del dique principal para reducir la carga de contaminantes.
Después del tratamiento, se esperaría a que se evaporen, o bien se descargarían en los arroyos de la zona.
El dique ya vacío se rellenaría con roca, estériles y marginales de las canteras, además de arena. Luego se colocaría una capa de material para impermeabilizar y evitar la erosión,y el arrastre a los cursos de agua y mitigar la emanación de gas radón.
En este dique también se depositarían los desechos provenientes de Dioxitek.
Las colas de mineral son los residuos de material del que ya se extrajo el uranio. Para conternerlos, se construirían uno o varios diques y evitar que lleguen hasta los cursos de agua.
En la mina hay 2,4 millones de toneladas de colas de mineral, que contienen elementos contaminantes.
El crédito de 30 millones de dólares que la CNEA obtuvo del Banco Mundial en 2008 debe ser destinado a remediar distintos sitios en todo el país.
Por ahora, el organismo se ha focalizado en Malargüe con la esperanza de poder volver a explotar la veta de uranio de Sierra Pintada que hay en ese lugar de Mendoza.
Pasaron siete años desde que se obtuvo el financiamiento para la remediación. En Los Gigantes no se ven avances.
El rol de Córdoba en el ciclo nuclear

7 ene 2015

Un obrero murió tras caer de un andamio en barrio General Paz

El hecho se registró a las 14.35. El siniestro se produjo en calle Ocampo casi esquina avenida 24 de Septiembre.

BARRIO GENERAL PAZ. Un obrero cayó de un andamio y murió (Foto de Twitter @Triheredia).

 Un hombre falleció este martes tras caer de un andamio mientras trabajaba.
Según indicaron fuentes policiales a La Voz, el siniestro se registró a las 14.35 en la calle Ocampo casi esquina avenida 24 de Septiembre del barrio General Paz. “Cayó de 20 metros y murió en el acto”, sostuvieron.
No trascendió la identidad del hombre. Trabajaron en el lugar personal del 107.

29 dic 2014

Las muertes por accidentes laborales cayeron 81% en Córdoba

El Ministerio de Trabajo atribuye la baja a mayores inspecciones. Los decesos en la construcción se estabilizaron.

hubo más intimaciones a la industria de la construcción, aunque menos clausuras (LaVoz/Archivo).

Las muertes por accidentes de trabajo en Córdoba cayeron un 81 por ciento respecto del año pasado y un 88 por ciento en relación con 2011, según datos oficiales.
En 2011 hubo 51 fallecimientos; en 2012, 50; en 2013, 32 y este año, hasta la semana pasada, se habían producido seis fallecimientos, según un informe del Ministerio de Trabajo de Córdoba y la Superintendencia de Riesgos del Trabajo.
Los decesos laborales contabilizados por ambos organismos no incluyen las muertes de los empleados producidas en viaje al lugar de empleo. El año pasado, el 60 por ciento de fallecimientos de trabajadores ocurrió en accidentes de tránsito camino al trabajo.
Tanto a nivel nacional como provincial, la construcción sigue siendo la actividad con mayor mortalidad, aunque disminuyó la siniestralidad. En Córdoba, de las seis muertes que hubo este año, cuatro fueron en la construcción, una en la minería y otra en el sector eléctrico.

22 oct 2014

Otro estudio halla altas tasas de cáncer en el este cordobés

El resultado preliminar advierte que es causa del 33,9% de las muertes y que hay 5 veces más casos que la media del país. Es el tercer informe en el año que advierte esta situación en la región.

Riesgo. Varios estudios en Córdoba advierten los peligros de la mala utilización de los plaguicidas (La Voz / Archivo).


En Monte Maíz, en el este de la provincia de Córdoba, el cáncer es la primera causa de muerte (33,9 por ciento del total de decesos, contra el 20 por ciento en la Capital provincial), y la incidencia de esa enfermedad (casos nuevos por año) es cinco veces mayor a la media estimada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) para el país.
Además, la tasa de abortos espontáneos en mujeres en edad reproductiva en cinco años es 4,8 veces más elevada al indicador esperado en el país; los problemas respiratorios son un 25 por ciento más frecuentes que la media provincial; y también aparecen tasas aumentadas de colagenopatías (como lupus, artritis reumatoideas), diabetes tipo II e hipotiroidismo.
Los datos surgen de un informe preliminar de 560 casos a partir de un relevamiento poblacional realizado la semana pasada por docentes y estudiantes de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad de Córdoba, solicitado por las autoridades municipales a partir de la inquietud de vecinos nucleados en la Red de Prevención de Monte Maíz. El trabajo cuenta con el apoyo de la UNC a través del programa Suma 400.

11 jul 2014

Revelan riesgos por cercanía a pesticidas

Un equipo de la UNC relevó el pueblo de Morrison. Sostienen que las fumigaciones aumentan el riesgo de intoxicaciones crónicas.
En debate. La discusión sobre el impacto en la salud del uso excesivo o descontrolado de agroquímicos suma capítulos (La Voz)

“Cuanto más cerca de las zonas donde se aplican pesticidas viven o trabajan las personas, mayor es su riego de padecer enfermedades asociadas a intoxicaciones crónicas”. Esa es una de las conclusiones de un estudio desarrollado por el Instituto Superior de Estudios Ambientales (Isea), de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC), sobre la base de un trabajo de campo realizado en la localidad de Morrison, cercana a Bell Ville y a 190 kilómetros de la Capital, en el sudeste provincial.
Entre las afecciones más frecuentes, el informe cita las de tipo ocular, las cutáneas y los dolores de cabeza.
Según publicó ayer la agencia UNCiencia, de la UNC, “se trata de un estudio piloto que relevó y georeferenció las principales variables socioambientales que permiten caracterizar el riesgo ambiental en Morrison, una localidad típica de la zona rural del interior de Córdoba”. Allí, un equipo de profesionales integrado por médicos, psicólogos sociales y estudiantes avanzados de la UNC implementó una encuesta epidemiológica que alcanzó a 169 hogares (526 personas, casi el 20 por ciento de la población).
Según el informe divulgado, los resultados revelan la existencia de una relación funcional entre el número de personas que manifiesta síntomas de enfermedades asociadas a intoxicaciones crónicas o subagudas (así como la frecuencia de estos síntomas) y la distancia que los separa de los campos pulverizados con agroquímicos. “Cuánto más próximo se está, más riesgoso resulta para la salud”, sintetizó Cristina Arnulphi, directora del proyecto e investigadora de la UNC.
De acuerdo a los datos relevados, la mayoría de los encuestados reside en la misma vivienda desde hace más de 60 años y se encuentra a menos de 150 metros de las áreas fumigadas.
Entre las afecciones más frecuentes, se ubicaron las de tipo ocular, las cutáneas y los dolores de cabeza. También se detectó una elevada proporción de recién nacidos con bajo peso (12,5 por ciento) y de nacimientos antes de término (13,8 por ciento), “cifras sensiblemente superiores a las registradas en el promedio del resto de la provincia (7 por ciento y 7,8 por ciento, respectivamente)”. El informe describe además que se observaron que “los casos de cáncer también aumentaban a medida que uno se acerca a las zonas de fumigación”.
Según el relevamiento, llevado a cabo entre 2010 y 2012, un 77 por ciento de los vecinos encuestados utiliza algún producto químico para combatir plagas. Además, un tercio reconoce estar expuesto a los agroquímicos por vivir junto a campos que se fumigan. El 10 por ciento dijo trabajar en tareas agropecuarias.
Un estudio similar está realizando el mismo equipo en la localidad de Pozo del Molle (departamento Río Segundo).

10 jul 2014

El impacto de la siniestralidad vial en los niños

Vulnerabilidad especial. Los traumatismos causados por accidentes de tránsito son la mayor causa de muerte de niños en todo el mundo. Es posible prevenirlos a través de la educación.

Mundial de la Salud (OMS), los traumatismos causados por accidentes de tránsito son la mayor causa de muerte de niños, entre 5 y 14 años, y de jóvenes, entre 15 y 29 años, en todo el mundo. 
Según datos aportados por el Hospital de Niños, el 83 por ciento de los ingresos al Servicio de Emergencias se deben a traumatismos causados por distintos tipos de accidentes, y el 52 por ciento de ellos tienen origen en un accidente de tránsito. 
Cabe aclarar que estos traumas requieren realizar estudios a los pacientes (tanto de imágenes como de laboratorio), dejarlos en observación (entre 8 y 12 horas) y, en un porcentaje importante de casos, hospitalizarlos. 
Para los niños que logran sobrevivir al accidente, las consecuencias suelen involucrar aspectos emocionales, conductuales y/o motrices que afectan notablemente tanto su calidad de vida como la de sus familiares. 
Sin embargo, hoy es posible que los chicos logren recuperar las capacidades afectadas, y compensar aquellas que no se logran restituir completamente, a través de un proceso de rehabilitación interdisciplinario, en el cual el apoyo de la familia juega un rol fundamental. 
Los más vulnerables
Por sus características psicofísicas y de madurez, los niños están más expuestos a los peligros de la siniestralidad vial, tanto cuando se trasladan como peatones o conductores, como cuando son llevados en un vehículo. 
“Hasta los 9 o 10 años, los chicos tienen un campo visual restringido y su altura no los favorece al momento de observar todo lo que sucede en su entorno. Además, son dispersos y tienen una tendencia natural a jugar mientras se desplazan a pie o son trasladados dentro de un vehículo”, explica Horacio Botta Bernaus, abogado especializado en derecho de tránsito, seguridad y educación vial.
Así, los más pequeños tienen limitaciones para evaluar las distancias y estimar la procedencia y velocidad de los vehículos que circulan. Además, asignan mayor velocidad y peligrosidad a un vehículo de acuerdo con el ruido que genera al desplazarse. Por lo tanto, es probable que si se les aproxima un vehículo silencioso, en el momento en que cruzan la calle, no logren reaccionar a tiempo ni adaptarse a la situación. 
Por otra parte, Botta Bernaus agrega que hasta los 5 años, los niños tienen un tiempo de atención muy corto que no les permite atender más de una cosa a la vez, y hasta los 8 años, les resulta difícil seleccionar entre varios estímulos aquél que merece mayor atención.
Por eso, es importante que durante la infancia “siempre transiten la vía pública acompañados por un adulto y tomados de su mano, y sobre todo que reciban educación y buenas enseñanzas sobre el tránsito”. 
Con respecto a la vulnerabilidad de los niños frente a la siniestralidad vial, María Eugenia Gordillo, jefa del Servicio de Emergencias del Hospital de Niños, advierte: “Es importante analizar el rol que juegan los más pequeños dentro de la vía pública. Si analizamos las estadísticas, del 52 por ciento de traumatismos ocasionados por accidentes viales, el 38 por ciento de los casos se trata de peatones atropellados, y le siguen los pasajeros de vehículos como autos y motos (25 por ciento), niños conductores de motos (32 por ciento) y conductores de bicicletas (5 por ciento)”. 
“Si existen víctimas inocentes del tránsito, son los niños”, aseguran los especialistas. 
Lesiones más frecuentes 
El accidente de tránsito suele ocasionar graves secuelas que pueden afectar funciones motoras pero también la conducta, las emociones y la capacidad intelectual de los niños. En general, las regiones más comprometidas son el cráneo y los miembros. 
“Los niños que sobreviven pueden sufrir lesiones cerebrales, pérdida de algunos de sus miembros superiores o inferiores, que le obligarán a usar prótesis (brazos, manos o piernas ortopédicas) o silla de ruedas por el resto de su vida. Otras lesiones, como la pérdidas de músculos, piel y huesos producen secuelas funcionales y/o estéticas, a veces irreparables y definitivas”, indica Jorge Pedro, jefe del Servicio de Traumatología del mismo hospital. 
“Existen lesiones particulares según el rol que haya tenido la víctima en el accidente”, agrega Gordillo. 
Los conductores de bicicleta suelen sufrir lesiones de órganos internos como el páncreas, el intestino delgado, el hígado o los riñones, debido a que el manubrio impacta sobre alguna de estas regiones. En tanto, los niños pasajeros de vehículos en colisión, que no llevaban puesto el cinturón de seguridad, suelen presentar lesiones intraabdominales típicas y traumatismos en la columna lumbar. 
El traumatismo de cráneo 
Una de las lesiones más habitual es el traumatismo de cráneo, que se acompaña de lesiones cerebrales con diverso grado de severidad. 
“Entre las más frecuentes, encontramos la conmoción cerebral que es la pérdida de conciencia transitoria y breve, sin lesión demostrable en tomografía. En cambio, las lesiones por contacto son producidas por la acción directa de una fuerza sobre el cráneo y pueden ocasionar fracturas (lineales y hundimiento) o hemorragias (hematoma epidural, subdural o intraparenquimatoso)”, explica Francisco José Pueyrredón, neurocirujano del Hospital de Niños. 
Por otra parte, la lesión axonal difusa (LAD) es una de las más frecuentes y, a su vez, devastadora, ya que el daño ocurre sobre un área amplia más que en un punto focal del cerebro. 
La LAD se debe a extensas lesiones en la materia blanca, y es una de las principales causas de coma, pérdidas de conciencia y estado vegetativo. “Siempre depende del grado de severidad de la lesión que puede ir desde (muy) ligero o moderado a (muy) severo. En general, aparece en cerca de la mitad de los casos de trauma cerebral severo y, con menor frecuencia, en traumas moderados y leves; y puede ocurrir en cualquier grado”, señala el especialista. 
Todas estas lesiones pueden o no estar asociadas a un edema cerebral (acumulación de líquido en los espacios intra o extracelulares del cerebro). 
Las consecuencias para los niños pueden ser de tipo cognitivo (como alteraciones en el aprendizaje, el lenguaje o la memoria), motoras (debilidad en los miembros) y psicológicas. También pueden presentar problemas más graves como alteraciones respiratorias o en la deglución. En todos los casos, están determinadas por el tipo de lesión asociada y el comienzo de un tratamiento adecuado, rápido y eficaz. 
Para las familias, “las consecuencias están asociadas a trastornos psicológicos, económicos y sociales”. 
“Es posible disminuir las secuelas y recuperar la calidad de vida de estos pacientes a través de un tratamiento integral, a cargo de un equipo multidisciplinario, con neurorrehabilitación específica. Y, por suerte, existen muchos niños que logran una buena recuperación y llegan a la edad adulta con una mejor inserción social, laboral y educacional”, asegura Pueyrredón. 
Los especialistas consultados aseguran que “la prevención del traumatismo es la medida más eficaz para evitar estas lesiones y sus secuelas, así como los daños personales, sociales y económicos que ocasiona esta grave situación”.
Los más chicos, en su lugar
Otra de las causas que con frecuencia pone en peligro la vida de los chicos está directamente relacionada con el lugar que ocupan dentro del vehículo.
“Los adultos tenemos que repensar qué lugar damos a los chicos cuando los trasladamos en un auto o en vehículos inestables e inseguros, como las motos y las bicicletas. Pero también, qué responsabilidad tenemos cuando les regalamos vehículos que aún no están preparados para manejar”, reflexionan los especialistas.
Cabe mencionar que la Ley de Tránsito de la Provincia de Córdoba, en su artículo 39, prohíbe el traslado de niños menores de 10 años en vehículos de dos ruedas.
“Estos vehículos no son adecuados para trasladar a un niño porque su infraestructura no garantiza condiciones mínimas de estabilidad, protección y seguridad”, asegura Botta Bernaus.
El lugar más seguro para el traslado de un niño en automóvil es el asiento trasero. En ese sentido, la ley establece que hasta los 10 años, e incluso en algunos ordenamientos hasta los 12, los niños deben ir sentados en el asiento de atrás, y viajar con el cinturón de seguridad correctamente abrochado.
En tanto, los bebés deben ser trasladados mediante un sistema de retención infantil (SRI) adecuado a su edad, altura, talla y peso. Existen distintos tipos de dispositivos de sujeción homologados (sillitas, huevitos, elevadores o elevadores con arnés) para garantizar que viajen seguros.
La parte del medio del asiento trasero es el lugar más recomendable para ubicar la sillita, porque aleja al niño de impactos laterales y lo protege mejor de cualquier golpe que pueda sufrir el vehículo.
“Muchas veces los papás argumentan que por razones económicas no pueden adquirir la sillita. Entonces, les respondo que en ese caso deben usar otro medio de transporte para trasladar a sus hijos. No existe un argumento razonable por el cual pongamos la vida de los niños en peligro”, dice Francisco José Pueyrredón, neurocirujano del Hospital de Niños.
No sólo la ubicación de los niños en el auto es importante, sino también su comportamiento durante el viaje. Una de las precauciones a tomar consiste en no sacarlos de la sillita por ningún motivo (aunque llore, esté molesto o inquieto), evitar que se recuesten o duerman sobre las ventanillas y puertas (cualquier impacto, por mínimo que sea, genera una energía suficientemente fuerte como para poner en peligro su vida) y lograr que no generen distracciones al conductor a través de su conducta.
“Muchos de estos accidentes podrían prevenirse a través de una formación adecuada en educación vial que deberían recibir los niños pero también sus padres, docentes y autoridades”, aseguran.

21 jun 2014

Saldán: obrero herido al derrumbarse puente en construcción

Fue trasladado a un dispensario local, luego haber quedado aprisionado entre los escombros y ser rescatado por policías y bomberos.

Un obrero de 27 años que trabajaba en la construcción de un puente para cruzar un canal en la localidad de Saldán resultó herido este viernes luego de que la estructura cediera.
Según informaron fuentes policiales, el hecho se registró durante la tarde de ayer en calle Saavedra al 110 de barrio Minetti, donde el hombre quedó atrapado entre los escombros.
Luego de ser rescatado por policías y bomberos voluntarios, el hombre fue trasladado a un dispensario cercano, donde se le diagnosticaron politraumatismos.

15 jun 2014

Un peón falleció en un campo por culpa de su bufanda

Ocurrió en Santiago del Estero. La prenda quedó atorada en un tractor y el joven murió asfixiado.

Un joven que trabajaba como peón en un establecimiento rural de Santiago del Estero falleció luego de sufrir un accidente laboral con su bufanda que quedó atorada en un tractor, informaron hoy fuentes policiales.
El deceso ocurrió ayer en un campo del Lote 63, cercano a la localidad de Los Juríes, ubicada a 270 kilómetros al este de esta capital.
El joven, identificado como Manuel Domingo, de 23 años, falleció por asfixia luego de que la bufanda que llevara se enganchara a una bomba conectada a la barra de fuerza de un tractor.
De acuerdo a lo que pudieron reconstruir los investigadores, el hecho se produjo cuando el peón estaba por cargar agua en una cisterna, para lo que utilizaba una bomba conectada a la barra de fuerza de un tractor.
Según las pericias, la bomba enganchó la bufanda del peón y terminó enroscándose en su cuello, lo que provocó su muerte por asfixia.
Voceros policiales informaron que, cuando sus empleadores lo descubrieron, el joven ya estaba muerto.